Dosis de radiación

La dosis efectiva de una exploración radiológica es la suma ponderada de las dosis que reciben diversos tejidos corporales, en la que el factor de ponderación de cada tejido depende de su sensibilidad relativa al cáncer inducido por la radiación o a efectos hereditarios graves. Con ello se obtiene una estimación de dosis única, que guarda relación con el riesgo total debido a la radiación, al margen de cómo se distribuya la dosis de radiación por el cuerpo.

Por regla general se considera que la dosis efectiva de una radiografía de tórax (0,02 mSv) equivale a dos o tres días de radiación natural de fondo, mientras que otras exploraciones equivalen a varios años. Las pruebas de imagen más frecuentes son las radiografías de extremidades y de tórax, pero son las exploraciones con altas dosis (TC de tórax o de abdomen y pruebas con fluoroscopia) las que contribuyen principalmente a la dosis colectiva de una población. Por este motivo es vital que la petición de una TC esté plenamente justificada, y que en el servicio de radiología se apliquen técnicas para minimizar la dosis sin perder la información diagnóstica fundamental. Pese a todo, el riesgo adicional de padecer cáncer tras una exploración con RX es muy bajo (1 por millón tras una radiografía de tórax) comparado con el elevadísimo riesgo general (casi 1 de cada 3).