Radiografía ósea

En qué consiste

Mediante una pequeña dosis de rayos X se obtienen imágenes de cualquier hueso o articulación del cuerpo, incluyendo mano, muñeca, brazo, codo, hombro, pie, tobillo, pierna, rodilla, muslo, cadera, pelvis o columna.

Dependiendo de la zona explorada o de la patología sospechada, se realizarán diversas proyecciones que normalmente especifica el médico solicitante.

Indicaciones

Una radiografía ósea se utiliza para:

  • Diagnosticar huesos rotos o luxación de una articulación.
  • Demostrar la alineación y estabilización correcta de fragmentos óseos después del tratamiento de una fractura.
  • Guiar la cirugía ortopédica, como por ejemplo la reparación/fusión de la columna, reemplazo de articulaciones y reducción de fracturas.
  • Buscar lesiones degenerativas, inflamatorias, tumorales, infecciones o producto de afecciones metabólicas.
  • Localizar cuerpos extraños en los huesos o tejidos blandos que los rodean.

Limitaciones

A pesar de que las radiografías se encuentran entre las exploraciones más detalladas y claras de los huesos, proporcionan poca información sobre partes blandas en general.

Las mujeres siempre deben informar a su médico y al técnico de Radiología si existe la posibilidad de embarazo. Muchos exámenes por rayos X no se realizan durante el embarazo ya que la radiación puede ser peligrosa para el feto. En caso de que sea necesario el examen de rayos X, se tomarán precauciones para minimizar la exposición del bebé a la radiación.

La dosis efectiva de radiación de este procedimiento depende de la parte del cuerpo que se examina. Para los rayos X de la columna, la dosis es aproximadamente 1,5 mSv, que es más o menos lo mismo que una persona recibe de la radiación de fondo en 6 meses. Para los rayos X de las extremidades, la dosis es aproximadamente 0.0001, que es lo mismo que una persona recibe de la radiación de fondo en menos de 1 día.

Preparación del paciente

Ninguna en especial.