Generalidades

Las imágenes ecográficas se obtienen mediante ondas acústicas (ultrasonidos) emitidas por una sonda o transductor que genera un aparato llamado ecógrafo. Debido a que estas imágenes se capturan en tiempo real, aparte de mostrar la estructura de los tejidos, también pueden mostrar el movimiento de los órganos y de la sangre que fluye por los vasos sanguíneos.

Los ultrasonidos no tienen efectos nocivos conocidos para el organismo y por este motivo son ampliamente usados con finalidades diagnósticas no invasivas, toma de biopsias o como ayuda para realizar tratamientos con visión de la lesión en tiempo real.

El examen ecográfico convencional presenta las imágenes en secciones delgadas y planas del cuerpo en escala de grises.

La ecografía Doppler consiste en una técnica especial que evalúa la circulación de la sangre a través de los vasos sanguíneos del organismo. Puede evaluar tanto vasos de gran calibre como pequeños vasos tisulares.

Existen tres tipos de Doppler:

  • El Doppler color convierte las mediciones Doppler en un conjunto de colores que indican la existencia de flujo y su dirección.
  • El Doppler energía es una técnica más sensible que el Doppler color, siendo capaz de detectar flujo sanguíneo escaso. No ayuda al radiólogo a determinar la dirección del flujo.
  • Con el Doppler espectral o pulsado se obtiene un registro gráfico del flujo, en función de la distancia recorrida por unidad de tiempo. De esta manera se pueden conocer datos como la velocidad y la aceleración del flujo.

Los últimos avances en la tecnología con ultrasonido incluyen la ecografía tridimensional (3D), que transforma los datos de ondas acústicas en imágenes volumétricas. Las imágenes ecográficas en cuatro dimensiones (4D) consisten en un examen 3D en movimiento. En la práctica, estas opciones volumétricas ofrecen pocas ventajas respecto a los exámenes convencionales y son sólo usadas como un soporte diagnóstico adicional.