Bases físicas de la resonancia magnética

Principios físicos

Los pasos para obtener la imagen son:

Magnetización: se coloca al paciente dentro de un potente imán. Con esto, los protones que hay en los núcleos de los átomos de hidrógeno del cuerpo se orientan en sentido longitudinal al campo magnético externo. Se usan imanes muy potentes (ej. 1,5 teslas), unas 10.000 veces más potentes que el campo magnético del planeta Tierra. Los protones, además de estar orientados longitudinalmente, están girando (movimiento de precesión) con una frecuencia conocida gracias a la ecuación de Largor en donde participan la constante giromagnética de cada elemento (en nuestro caso, el hidrógeno) y la intensidad del campo magnético dado por el equipo.

Resonancia: los protones son energizados por una onda de radio que tiene la misma frecuencia con la que los protones giran. Ganan energía, con lo que se pierde la magnetización longitudinal y aparece la magnetización transversal.

Obtención de la imagen: se interrumpe la onda de radio y los protones vuelven a la magnetización longitudinal, con lo que pierden energía en forma de señal electromagnética (onda de radio) que es captada por una antena.

Principios técnicos

Secuencias: de acuerdo con el momento en que se recibe la señal emitida por el paciente, varía el tipo de imagen. Las secuencias básicas son T1 y T2, aunque actualmente se usan muchas otras. Un examen incluye varias de estas secuencias y las escoge el radiólogo de acuerdo con las necesidades del órgano o la patología sospechada.

Antenas: son escogidas de acuerdo con el tamaño del órgano a examinar y su profundidad.

Cortes: se escogen el espesor, el intervalo y la orientación de los cortes.

 

Adaptado del libro Radiología e imágenes diagnósticas, de JE Gutiérrez, R Restrepo y JA Soto.